Y tu preguntas?

¿Cómo?
Después de haber querido tanto….
Después de haber dado el alma…
Después de entregar tu vida…
¿Cuándo?
Nos miramos como extraños…
Nos mordimos como perros…
Nos mataban las palabras…
¿Por qué?
Nos venció el egoísmo…
Nos invadió la amargura…
Nos poseyó la pereza…
¿Dónde?
Quedo la ternura….
Marcho la esperanza…
Perdimos los besos…
¿Quién?
Intento redimirse…
Lucho por nuestro hogar…
Apago la llama…

Nosotros fuimos…no hay mas culpables.
De nada sirven ya las lagrimas.

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Y dormir…

 

Cuando duerme, huye de este mundo que tortura su alma, del hambre y del frío,

de la enfermedad que le ha revelado su fecha de caducidad.

Cuando duerme se traslada a un mundo de sueños donde siempre luce el sol,

donde se le ama y respeta, en su mundo onírico no hay dolor ni tinieblas;  

Por eso duerme y no piensa en su mala suerte…

Y cuando no puede dormir obliga a su cuerpo…. Bebe hasta que el coma etílico

gana la batalla y así puede seguir durmiendo.

Entre cartones esperando y deseando que no le vean, que sea su vecino quien

reciba los golpes y con suerte muera en esta noche fría.

Se pregunta si de verdad a alguien le importa… a alguien, quien sea…

Cuando se marche del mundo de los vivos, sabe que otro ser desdichado ocupara

su lugar, sus cartones, sus sueños…

 

  No hay rosas para los desheredados.

 

un “Día Negro” con Jose Manuel Aguilera

“Ten piedad de las almas humanas
que se despeñan en esta barranca,
ten más piedad de mi pobre razón
que a veces se desarma,
es necesario saber soñar
para sobrevivir en la barranca.”

 

Esta es tal vez la primera vez que escribo en primera persona, pero no podría encontrar una mejor protagonista que mi misma para esta historia.

 

Esa noche terrible sin poder dormir, desencadenaría en lo que podría calificar como “uno de los mejores días de mi vida” , ese sábado 18 de agosto tenia una cita, una cita con una de las personas mas importantes de mi vida; el maestro José Manuel Aguilera. El hombre que inspira mis liricas, mis ideas, mis escritos, mi vida, tras haber conocido su arte hace ya algunos años, me disponía a llevar a cabo mi tercer encuentro en menos de seis meses con su majestuoso ser.

Ese maravilloso día comenzaba a dibujarse en el cielo, tras un cielo lluvioso se escondía el delicado murmullo del sol, mientras las pequeñas gotas de lluvia mojaban el suelo, Salí de casa con certeza de que este no sería un día común, si no un día negro.

Tras 45 minutos de molesto trafico poblano, llegue al lugar pactado para la cita con el maestro, me reuní con cada uno de los otros presos en esta cárcel situada en  La Barranca, tras un breve momento nos encontramos intercambiando impresiones y  observando objetos de esos que uno reúne tras años de ligera obsesión.

Tras unos minutos que se volvían eternos en las almas sin paz, en espera de su maestro, apareció, literalmente descendiendo de un viejo vagón del el tren de los tiempos, estaba ahí, tras una entrevista que parecía durar años, se dirigió al reducido grupo de expectantes asistentes, nuestro pequeño comité fue el primero en acercarse, la sonrisa del maestro ilumino el día obscuro y uno tras otro fuimos compartiendo con el nuestros objetos y anécdotas, algunos rostros conocidos, otros nuevos pero siempre con la misma ansia y pasión por La Barranca. La frase: nos vemos esta noche, retumbó en mi cerebro llenándolo del fluir de la noche.

La noche llego con menos rapidez de la deseada y uno a uno nos reunimos en el punto de encuentro “todos los puntos convergen en puebla” una frase que ha resultado ser muy atinada. Una vez ahí, sintiendo eterno el agradable acto de apertura de un par de cantantes bastante afinados, apareció de nuevo el hombre que le da voz a las palabras desnudas, una tras otra fluyeron sin control las emociones, las palabras, los amores. Tras unas horas que se volvieron instantes atrapados en la noche, me encontraba de nuevo frente a el, sus labios sobre mi mejilla y la promesa de “nos vemos pronto” dieron fin un día de esos que se quedan guardados en el alma.

Un breve divagar grupal nos llevo a mi casa, un poco de alcohol, recuerdos, alegrías, nos mantuvo en pie el resto de la noche, el secreto deseo de volar, traspasado dimensiones para estar siempre con Rita Guerrero se hiso del conocimiento grupal, “déjenme hablar con ella” gritaba Ángel, mientras los demás coreábamos “Rita, Rita, Rita, sin tu voz la noche es aun mas negra, escucha esta oración” , la noche le dio paso a la mañana, dejándonos desnudos ante ella, felices de haber vivido otro día en La Barranca.

El hombre que lloraba

Un hombre un día, mirando por la ventana, se entristeció al ver el mundo, y se echo a llorar.
Llevado por la desesperacion corrió escaleras abajo y corriendo sin parar llego a las afueras de la ciudad.
como su dolor seguía atormentándolo, siguió llorando y corriendo a través de caminos y pueblos.
Muchas horas después agotado, se sentó en una roca y siguió llorando.
Un aldeano que paso por allí le vio mas, no dijo nada.
El aldeano paso de nuevo dos días después y vio que el hombre seguía sentado y llorando.
Durante un año el aldeano paso todos los días por el lugar, y todos los días veía al hombre.
Al final , no pudo soportar la curiosidad y preguntó…
El hombre le contó su historia sin retirar las manos de su cara. Y finalmente le dijo…
Aquí sentado el sol atravesó mis dedos entrelazados y mis lágrimas, y formo rayos de colores y luces,
y fue tan hermoso lo que vi…que tuve que seguir llorando para poderlo contemplar.
Me presento ante vosotros con este cuento que escuché hace muchos años, espero que os guste pues a mi me impactó!
Gracias por acogerme en este mundo bizarro.

tan solo un grano de café

regreso, espero que les guste

 

 

 

Fernando despertó, con la sensación de que la cabeza le estallaría, las constantes borracheras de los últimos días comenzaban a hacer efecto en su anatomía, el recordarla era una acción diaria, desde que ella se había marchado no hacia otra cosa que la rutina auto destructiva a la que el mismo se había lanzado, sospechaba que este día no seria la excepción.

 

Se había acostumbrado tanto a ella, sus formas, su rutina, sentía aun vivir un sueño y que ella regresaría sin embargo habían pasado ya seis meses y Anna no daba muestras de volver. Le parecía también poco entendible su excusa, ella se marchaba a los estados unidos con su familia, sin embargo durante el tiempo que estuvieron juntos Anna jamás le había siquiera insinuado siquiera la posibilidad de marcharse incluso el día anterior a su partida, había actuado como venia haciéndolo hacia semanas, distante y pensativa, sin variación. Solo una nota lanzada por debajo de la puerta había comunicado a Fernando la noticia de su partida, intentó llamarla una y mil veces sin embargo Anna jamás contestaría.

Se levantó de la cama intentando despejar su mente de la nebulosa amnesia que aparecía en ocasiones tras una u otra borrachera, se preguntaba en que se había convertido, en el porqué de la partida de Anna, siempre ella, siempre su recuerdo que no lo dejaba en paz.

Tomó un baño y salió rumbo al trabajo a ejecutar su rutina diaria, despertar, trabajar, tomar “unos tragos” en el bar de siempre, regresar a casa, dormir y repetir esa rutina hasta el cansancio. Su vida laboral se hacia cada día mas tediosa, odiaba el convivir con sus sosos y bobos compañeros de trabajo, siempre presumiendo de lo interesantes que eran sus vidas de solteros y sus conquistas, Fernando a sus 25 años se había cansado de todo aquello, tan solo quería recuperar la felicidad que había tenido y la cual deseaba con toda su alma recuperar.

Esa tarde tras terminar el trabajo, decidió dirigirse al mismo bar en el que se embriagaba hasta vomitar casi a diario, tomó si chaqueta y caminó por las calles, con el interminable remolino de ideas que pasaban por su cabeza.

Por alguna extraña razón se detuvo frente a un café, uno al que hacia años solía acudir con sus compañeros de la preparatoria, aquel  café al que nunca se había atrevido llevar a Anna, ella era demasiado sofisticada para estar en ese tipo de lugares. Después del amargo sabor de boca que le había traído recordar a Anna, de pronto sin saber porque, se encontró sentado en una linda mesita con un café frente, el ambiente no era malo, había un buen trovador en una de las esquinas del pequeño lugar y ese café no le vendría mal.

Se tomó su tiempo para disfrutar aquel café y recordar lo mucho que solía agradarle ese lugar. La música lejos de traerle nostalgia, le traía una sensación de paz que hacia tiempo no experimentaba. Sin notarlo el pequeño café estaba lleno de personas, personas jóvenes, de su edad, Fernando había olvidado el hecho de que aun era relativamente joven y aquel ambiente se lo recordó, animado pidió el siguiente café sin siquiera haber terminado aun el primero, repentinamente su mirada se cruzó con la de una mujer joven sentada en otra mesa, hacía tanto que no observaba realmente a una mujer, que aquella mujer de largos cabellos negros llamó su atención de una manera inesperada, la sonrisa que le dio la chica de vuelta le dio un vuelco total al humor que le había acompañado desde meses atrás. Tras intercambiar algunas miradas, repentinamente la chica se levantó de la mesa en la cual se hacia acompañar de otras chicas y se dirigió hacia su mesa y se sentó junto a él.

Lo saludo y le preguntó su nombre, la conversación fluyó tanto que las horas pasaron sin que ambos lo notaran, su nombre irónicamente era Anna y su edad igual a la de él, pero a diferencia de ella, esta Anna compartía con el, cosas que jamás se habría imaginado, le parecía tan enigmática y transparente a la vez, ella le contó sobre su trabajo y sobre su vida, ella también había perdido a la persona que amaba un año atrás y tras la depresión esa era también su primera salida en años, descubrieron que había cursado el bachillerato en la misma escuela, en distintos grupos, a Fernando le parecía irónico haberla encontrado justo ese día, en ese lugar.

Tras horas de conversación y varios cafés se despidieron con un cálido beso en la mejilla y se dirigieron cada uno a casa, después de intercambiar teléfonos y direcciones de correo electrónico. Fernando caminó a casa pensando en lo extraño de aquel encuentro, pensando en Anna, su Anna y en por que precisamente otra Anna se había cruzado por su camino. Llego a casa y tras tomar un baño se preparó para dormir, la noche aun era joven 11:30 pm, tomó un libro y comenzó a leer, aquellas letras de Jodorowsky lo tranquilizaban y le daban en que pensar, se dispuso a tomar su copia de psicomagia, cuando sonó su teléfono, era Anna, la chica del café. Tras una tonta excusa Anna habló de su soledad y lo que ese encuentro le había causado, “odio la soledad, pero es el precio que hay que pagar por haber amado y confiar demasiado”, esas palabras le parecieron tan conocidas, era como haberse oído hablar a si mismo, para su sorpresa Anna le pidió verlo “puedo ir a tu casa? No quiero estar sola”, tras pensarlo un momento le dijo un “si, claro”.

Se levantó de la cama para vestirse de nuevo y se dispuso a preparar café. Tras haber tomado más de tres tazas esa noche, pensó que era lo único adecuado, hacia tanto que no recibia una visita en casa, menos la de una chica, durante su noviazgo anterior se había distanciado de sus amistades, cuando se dio cuenta su vida giraba en torno a su pareja.

Media hora después Anna tocaba la puerta de su pequeño departamento, al que se había mudado años atrás y el cual en ocasiones le parecía enorme. Anna lucía aun mas interesante que hacia apenas unas horas, sentía que jamás llegaría a conocerla totalmente. Le ofreció café y sirvió dos tazas, rieron con la idea de tomar más café sin embargo terminaron bebiéndolo todo, Anna le hablo de la soledad y de sus ideas que no encajaban con el mundo, le hablo de su trabajo como maestra de cine y sus anhelos de llegar a ser una gran cineasta, le hablo de sus ganas de vivir.

Tras un largo rato, Fernando le hablo de Anna y de su partida, de la idea de que jamás regresaría y de la constante en su vida, la soledad. Anna tomó su mano y le dijo que compartía ese sentimiento, sin pensarlo, sin darse cuenta sus labios se encontraron con los de ella, lo sintió eterno, delirante.  Mil preguntas pasaron por su cabeza, ningua respuesta apareció, solo podía sentir el calor de los labios de la mujer que había estado toda su vida tan cerca de el sin que ninguno de los dos lo supiera, habían madurado tan cerca y a la vez tan lejos y ahora estaba ahí, sintiendo sus besos, recorriendo sus formas de mujer, dejándose llevar, se dirigieron a su habitación y se sintieron el uno al otro, alejando con sus caricias a la soledad, esa soledad que lo había puesto a uno en el camino del otro. Por un momento, no estaban solos, eran dos solitarios jugando a acompañarse, al menos por una noche en la que tendido entre los brazos blancos de Anna se preguntó si aquello estaba mal, alejo los pensamientos y durmió, como no lo había hecho en mucho tiempo.

Despertó, ella no estaba ahí, una sensación de vacío se apoderó de su cuerpo, había sido un sueño?  Si así había sido, fue bastante real, se dirigió a la cocina, nada. Desilusionado partió hacia el trabajo, como cada día, con la idea de que otra Anna se había ido.  Al salir del trabajo pesó regresar al bar de siempre, a embriagarse de nuevo, su teléfono sonó, era ella, “te espero en el café”, se dirigió hacia el, en la pequeña mesa del rincón, estaba Anna con un par de cafés, no se había ido y no se iría jamás.

ESCALERA AL CIELO

ES LA PRIMERA VEZ QUE ESCRIBO EN ESTE BLOG, PERO QUIERO AGRADECERLE POR CEDERME EL HONOR DE PUBLICAR MIS ESCRITOS.

SE QUE NO SON PERFECTOS PERO ESTO QUE LES DEJO POR AQUÍ ES EN DEDICATORIA A LAS COMUNIDADES INDÍGENAS QUE ESTOY AYUDANDO, UN EJEMPLO DE VIDA, AQUELLAS QUE VIVEN EN LAS ALTAS MONTAÑAS, QUE CON LOS DEDOS TOCAN EL CIELO.

 

es hermosamente maravilloso que al despertar puedas ver las nubes recostadas al lado tuyo

es placentero poder tocar con tus manos el cielo

que el azul que es eterno pueda dibujarte un paisaje de serenidad

y que la escalera hacia el cielo solo conste de unos pasos

que puedes sentir el que no necesites de los demás para sobrevivir

el que el silencio sea tu compañero

y que la montaña guarde tus secretos

ver el infinito horizonte señalandote caminos imaginarios

caminar sobre las estrellas cuando anochece

y poder tomarlas como la luz de alma

beber el néctar directo de los dioses al llover

y sentir el ser con mayor armonía

que puedes decir y reclamar

el sentirte admirado ante tan majestuosa belleza

el que nadie te envidie solo por diferencia de razas

aquellas que no valoran ese tesoro de miles de años

esas raíces que pueden desaparecer

con una bomba de civilización

de sociedad pútrida con sueños egoístas

que podemos comentar el que seas mas alto en naturaleza

y en la misma riqueza del alma

el que estés sobre de nosotros

el que con ojos de lucha nos ve día a día

que puedes necesitar de nosotros

si tu cultura lo tiene todo

es maravilloso el ver que aun conservas la humildad descendiente

aquella que no nos enseñaron

y que si la aprendíamos, jamas nos importo conservar

y si aun tuviéramos una pizca de sencillez

no lo pudiéramos soportar

que puedo entonces obtener de tus enseñanzas

que puedo tener de ti hermano mio

que podemos alcanzar de tus logros con la madre tierra

tal vez algún día lleguemos al momento de paz y hermandad

a esa escalera que la tocas con tus manos día a día

y que el cielo es tuyo sin que nadie te lo pelee

es hermosamente increíble que pueda relatarte miles de libros

con la calidez de tu ser

con la sencillez de tus pasos

y con la amabilidad de tus palabras

es grandiosamente deslumbrante

que no tema a encontrarme con fantasmas de tus antepasados

solo para cederme el cometido de esparcir tu riqueza cultural

y a donde quiera que estés

a donde quiera que la montaña me lleve

ahí estaré y podre entonces decir que la escalera al cielo es de todos por primera vez.

ORIANTHI VALKIRIA

Despues de tanta ausencia

Les dejo a mis paisanos que son una voz en la lucha de este pueblo, no somos unos cuantos, nos hemos haciendo miles, luego millones y los jóvenes, los mas jóvenes hacen suyas las calles, los muros, y las artes, gritan libertad, dicen que perdemos el tiempo, no lo perdemos nos ganamos nuestro derecho a la voz, nos estamos forjando el futuro rompiendo cadenas de la apatía, somos la libertad, por que la estamos provocando, un aplauso al 132, y a los demás movimientos que son el despertar de esta nacion.