En el tejado

Con las piernas colgando en la noche estrellada
me voy desperezando cual gata encelada
enredada entre el humo y la luz plateada
ronroneo canciones de teja y escarcha

Gato pardo amado que rondas mi casa
si no te decides nos tocara el alba
el embrujo roto de la luz de plata
lamentablemente me volverá humana.

La fortaleza

Cuando me siento hundida, triste y abandonada.
Me empuja hacia arriba la fortaleza de mis alas.
Cuando quiero cobijarme, esconderme, no ser nada…
Se cierra sobre mí, la fortaleza de mis alas.
Cuando caigo y cuando miro, aunque siempre sin ver nada…
Me levanta, me ilumina, la fortaleza de mis alas.

Son de piedra, son de acero, son ligeras como el viento.
En el corazón, forjadas. Con mil lagrimas, templadas.

Cada pluma, una vivencia. Su color, el de la sangre.
Nacieron desde mi alma, ¿Dime… quieres cobijarte?

Y tu preguntas?

¿Cómo?
Después de haber querido tanto….
Después de haber dado el alma…
Después de entregar tu vida…
¿Cuándo?
Nos miramos como extraños…
Nos mordimos como perros…
Nos mataban las palabras…
¿Por qué?
Nos venció el egoísmo…
Nos invadió la amargura…
Nos poseyó la pereza…
¿Dónde?
Quedo la ternura….
Marcho la esperanza…
Perdimos los besos…
¿Quién?
Intento redimirse…
Lucho por nuestro hogar…
Apago la llama…

Nosotros fuimos…no hay mas culpables.
De nada sirven ya las lagrimas.

Y dormir…

 

Cuando duerme, huye de este mundo que tortura su alma, del hambre y del frío,

de la enfermedad que le ha revelado su fecha de caducidad.

Cuando duerme se traslada a un mundo de sueños donde siempre luce el sol,

donde se le ama y respeta, en su mundo onírico no hay dolor ni tinieblas;  

Por eso duerme y no piensa en su mala suerte…

Y cuando no puede dormir obliga a su cuerpo…. Bebe hasta que el coma etílico

gana la batalla y así puede seguir durmiendo.

Entre cartones esperando y deseando que no le vean, que sea su vecino quien

reciba los golpes y con suerte muera en esta noche fría.

Se pregunta si de verdad a alguien le importa… a alguien, quien sea…

Cuando se marche del mundo de los vivos, sabe que otro ser desdichado ocupara

su lugar, sus cartones, sus sueños…

 

  No hay rosas para los desheredados.

 

El hombre que lloraba

Un hombre un día, mirando por la ventana, se entristeció al ver el mundo, y se echo a llorar.
Llevado por la desesperacion corrió escaleras abajo y corriendo sin parar llego a las afueras de la ciudad.
como su dolor seguía atormentándolo, siguió llorando y corriendo a través de caminos y pueblos.
Muchas horas después agotado, se sentó en una roca y siguió llorando.
Un aldeano que paso por allí le vio mas, no dijo nada.
El aldeano paso de nuevo dos días después y vio que el hombre seguía sentado y llorando.
Durante un año el aldeano paso todos los días por el lugar, y todos los días veía al hombre.
Al final , no pudo soportar la curiosidad y preguntó…
El hombre le contó su historia sin retirar las manos de su cara. Y finalmente le dijo…
Aquí sentado el sol atravesó mis dedos entrelazados y mis lágrimas, y formo rayos de colores y luces,
y fue tan hermoso lo que vi…que tuve que seguir llorando para poderlo contemplar.
Me presento ante vosotros con este cuento que escuché hace muchos años, espero que os guste pues a mi me impactó!
Gracias por acogerme en este mundo bizarro.